El periodismo que las mujeres no necesitan
- Nathalia Valencia Martinez
- 23 sept 2025
- 3 min de lectura
En un país donde cada semana se reportan agresiones contra las mujeres, resulta alarmante que buena parte de los medios siga tratando estos hechos como si fueran una fórmula de entretenimiento: titulares morbosos, detalles innecesarios y narrativas que convierten la tragedia en espectáculo. Ese periodismo, que se esconde tras la excusa de “informar”, no solo falla en su misión social, sino que también perpetúa una cultura de indiferencia frente a la violencia.
La pregunta no es menor: ¿qué historias están construyendo los medios cuando, una y otra vez, reducen a las mujeres al papel de víctimas silenciosas?

El error repetido
Durante décadas, la cobertura mediática ha insistido en una mirada reduccionista. A una mujer se le nombra primero como “madre de familia” antes que como lideresa; sus logros quedan opacados por la manera en que fue violentada; y sus historias, en vez de dignificarse, se vuelven insumo para el consumo rápido.
Cada vez que se repiten los detalles más crueles de un feminicidio, o se publican imágenes del dolor de una familia sin ningún reparo, lo que se hace no es periodismo: es revictimización. Y mientras esa sea la norma, los medios seguirán educando a la audiencia en la insensibilidad y el estigma.
Lo que no debe seguir sucediendo
No podemos aceptar como “normal” prácticas que son, en realidad, expresiones de violencia mediática. Entre ellas:
Revictimización al narrar con exceso de detalle lo ocurrido.
Culpabilizar a las mujeres con frases que insinúan responsabilidad sobre la violencia que sufren o sufrieron en esa situación.
Invisibilizar sus liderazgos y aportes en los espacios de poder y decisión.
Reducir sus identidades a estereotipos: la madre sufrida, la mujer vulnerable, la “esposa de”.
Estas formas de narrar no solo son dañinas, son también éticamente insostenibles, generando un discurso de responsabilidad hacía una persona que ya no tiene la forma de defenderse.
Lo que necesitamos construir
El periodismo responsable, con perspectiva de género, implica algo más que buenas intenciones: requiere compromiso real con la dignidad de las mujeres. Significa elegir palabras que no hieran, mostrar voces femeninas en calidad de expertas y protagonistas, y abrir espacio a la diversidad de historias que existen más allá del dolor.
Como lo han señalado ONU Mujeres y la Fundación Gabo, informar con respeto y perspectiva de género no es una opción secundaria: es una obligación profesional y ética.
La diferencia que proponemos
En este contexto surge Mujer Conecta, un medio que apuesta por narrar distinto. Nuestra propuesta es clara: no revictimizar, no estigmatizar y no callar. Queremos cambiar la narrativa dentro del periodismo hacia las mujeres en toda su diversidad, contar sus luchas, pero también sus aportes, sus resistencias y las soluciones que han construido para transformar sus comunidades.
Porque un periodismo que solo señala el problema se queda a medias. Nuestro compromiso es dar el siguiente paso: mostrar los caminos, las iniciativas y los liderazgos que ya están cambiando la realidad.
Contar historias con perspectiva de género no es un gesto de moda ni un eslogan de campaña: es una deuda ética con la sociedad. Los medios tienen la capacidad —y la responsabilidad— de decidir si siguen alimentando y cultivando sociedades a través del morbo o si se convierten en aliados de una transformación profunda y consciente.
La pregunta es simple y contundente: ¿qué tipo de relatos queremos heredar como sociedad? En Mujer Conecta creemos que la respuesta no puede ser otra que esta: relatos que dignifiquen, que informen con responsabilidad y que impulsen cambios reales.
Porque las historias de las mujeres no merecen ser un espectáculo de dolor, sino una crónica de dignidad y transformación.


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