top of page

RELATOS

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se realizarán elecciones para Senado y Cámara en Colombia. La coincidencia no es menor: las mujeres no siempre tuvieron derecho a votar.


En el país, el derecho femenino fue reconocido mediante el Acto Legislativo No. 3 de la Asamblea Nacional Constituyente, el 25 de agosto de 1954. Sin embargo, solo pudo ejercerse por primera vez en 1957, durante el plebiscito nacional de ese año.


Hasta entonces, las mujeres no participaban en elecciones. No elegían presidente, ni congresistas, ni intervenían en decisiones constitucionales. La mitad de la población estaba excluida del sistema político.


Ese reconocimiento no fue una otorgación automática. Fue resultado de años de presión de organizaciones y lideresas que exigían el derecho a participar en la vida democrática del país. Hoy, más de seis décadas después, Colombia vuelve a las urnas. Las mujeres representan más de la mitad del censo electoral, pero esa mayoría no se traduce en la misma proporción dentro del Congreso, donde la participación femenina sigue siendo inferior.


Aunque este año no se realizará la marcha conmemorativa del 8M, la fecha coincide con una jornada electoral que recuerda uno de los derechos más significativos conquistados por las mujeres. El voto femenino en Colombia no supera los 70 años y cada elección evidencia que se trata de un derecho ganado, no otorgado.

Cada 25 de noviembre, Colombia hace recordar que la violencia contra las mujeres no es un dato ni una cifra más, es una crisis sostenida y normalizada. En Pereira, esta fecha cobra peso porque las cifras locales siguen revelando un problema urgente.

El panorama es preocupante: según El Pereirano, en lo que va de 2025 ya han sido asesinadas 32 mujeres en Risaralda, y solo 3 de esos casos han sido tipificados como feminicidios por la Fiscalía. Este subregistro no es menor: si no se reconoce la violencia como feminicidio, muchas muertes de mujeres quedan invisibilizadas como “asesinatos comunes”.


A esto se suma la violencia más íntima: de acuerdo con el foro Mujeres Reales por la Vida liderado por la Personería de Pereira, para 2025 ya se denunciaron 943 casos de violencia intrafamiliar, la mayoría contra mujeres.  Este dato revela que muchas mujeres viven en riesgo constante, no solo por homicidios, sino por agresiones en sus espacios más cercanos.


El contexto general de violencia en Pereira también empeora. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal, entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2025, la ciudad reportó 90 muertes violentas, de las cuales 57 fueron homicidios. Este aumento significa más riesgo para toda la población, y para las mujeres puede traducirse en inseguridad cotidiana, en hogares vulnerables y en rutas de atención que aún no son claras ni efectivas para todos.


Además, el departamento de Risaralda experimenta un crecimiento masivo de homicidios: según El Pereirano, estos han subido un 69 % en 2025 en comparación con el año anterior. Este escenario criminal no solo habla de violencia general, sino también de un contexto en el que las mujeres pueden ser víctimas directas de esa ola de crimen.


Aunque no se reportan con frecuencia actos transfóbicos específicos en Pereira recientemente, la violencia hacia personas trans es parte de la realidad nacional. Este componente también resulta relevante en la reflexión del 25N, porque la lucha contra la violencia de género debe incluir todas las identidades.


Por eso, la conmemoración del 25N no puede quedarse en lo simbólico. No basta con marchas o discursos, se necesitan garantías. Las instituciones locales, públicas y hasta privadas deben asumir el reto con políticas preventivas, con rutas de atención que funcionen y con un compromiso real para reconocer la violencia por razón de género. Las organizaciones de mujeres y las comunidades ya están haciendo su parte, pero necesitan un Estado que no solo escuche, sino actúe.


Este 25N no se piden flores, ni velas, no es algo para celebrar, se pide que los números se tomen en serio, que las víctimas no sean solo estadísticas y que cada caso cuente como una vida que merece protección, justicia y dignidad.


Pereira lanzó en mayo de 2025 la aplicación Mujer Segura, una herramienta gratuita pensada para responder de inmediato ante situaciones de riesgo como acoso callejero y violencia intrafamiliar. La app, desarrollada por Green Proyectos y Soluciones, ofrece un botón de pánico conectado con la Policía Nacional, una red personal de apoyo y un mapa de Puntos Seguros para resguardo temporal.


La propuesta suena sólida, pero el panorama real es más complejo: muchas mujeres en Pereira aún no saben que la aplicación existe, y otras dudan de su efectividad por la falta de pedagogía sobre cómo usarla y qué tan rápida es la respuesta institucional. Esa desconexión evidencia un punto crítico: una herramienta tecnológica no sirve si no se integra al día a día de las mujeres que intenta proteger.


Durante las Fiestas de la Cosecha, Mujer Segura dio señales de que puede funcionar:

  • 700 mujeres atendidas,

  • 11 activaciones del pánico,

  • acompañamiento jurídico y psicológico inmediato

    .

Los datos muestran un potencial real, pero también dejan ver el reto más grande: la adopción. Si solo un grupo reducido con acceso a internet la descarga, la estrategia se queda en veremos.


La Alcaldía, con el liderazgo de María Irma Noreña, el alcalde Mauricio Salazar y la Oficina de la Mujer, proyecta ampliar funciones: más Puntos Púrpura, rutas de atención dentro de la app y orientación psicológica y jurídica sin salir del teléfono. Pero el avance tecnológico no basta si no llega a los barrios donde la violencia es pan de cada día.


Esto nos deja claro algo: Mujer Segura no es la solución completa, pero sí una pieza útil dentro de una red más amplia que ya existe y necesita fortalecerse. Para que la app realmente cumpla su propósito, la ciudad debe cerrar tres brechas urgentes: comunicación, confianza y acceso no solo a la app, al internet responsable también.


La tecnología ya está lista. La pregunta es si Pereira está dispuesta a ponerla en juego… o si seguirá siendo una buena idea guardada en los celulares de unas cuantas.

Poder Femenino

​Creemos en la fuerza del colectivo: cuando unimos nuestras voces, podemos cuestionar lo establecido, abrir conversaciones urgentes y construir soluciones que generen cambios reales en la vida de las personas. Juntas y juntos, transformamos la manera de contar y de vivir la realidad.

Actualízate mensualmente

¡Gracias por tu mensaje!

bottom of page